La Critica
Esto iba a ser una “crítica” literaria, y va a serlo, pero en parte, y por otra parte va a ser una necrológica tardía, porque ambas están intimamente relacionadas en el Tema que se ocupan/desarrollan,que es esa Amante Despechada que juega sucio y no sabe perder,como diría Calamaro: La Muerte.
Paz es una novela del autor norteamericano Gene Wolfe, que escribió varios libros dedicados a la fantasía como los trípticos del llamado Ciclo Solar, publicado en varias entregas, y también suyos son La quinta cabeza del Cerbero, Puertas, El Mago,Especies en Peligro, entre otras. Wolfe es un escritor raro, se dice que es igualmente admirado tanto como por lectores como por criticos y escritores, a tal punto que algunos lo consideran el mejor escritor vivo sin distinción de géneros.
Se dice que su narrativa consiste en un narrador sospechoso, una persona no demasiado inteligente, un soldado perturbado,un mentiroso por desmemoria, exageración o defecto.
Paz se podría circunscribir a este tipo de narración. El protagonista es Alden Weer, un hombre que tiene sesenta años que siempre vivió en el Medio Oeste norteamericano. Lo que no se sabe es sí Weer está muerto, está en coma, o si está en su oficina o en un cuarto de una casa de medidas imposibles.Tal vez sea un fantasma, o una reencarnación. Lo que leemos u oimos no es una escritura lineal en el sentido literal de la palabra, sino una serie de disgresiones, donde personajes secundarios toman la voz y nos cuentan sus vidas, sus historias. Así es como vamos conociendo a personajes tan dispares como la Tía Olivia, sus tres pretendientes freaks, y como dije anteriormente, gente que tiene algo que decir, ya sea que tenga que ver con Weer o no.
Se podría decir que Paz es un Libro De Los Muertos del siglo veinte. Lo que realmente nos dice la novela es que vivimos entre vidas que ya no están con nosotros, quedando presente su historia y voz característica. Lo que logra Wolfe es una Gran Novela Americana de los Muertos, una novela que nos deja un agridulce sabor de boca sabiendo que a pesar de que el Más Allá esté tan cerca, nunca podrá apagar del todo nuestra voz ni nuestros recuerdos.
La Necrológica
He dicho que esto también era una necrológica tardía.
Horacio Solorza era mi tío. Para nosotros era el Tío Cacho, así es como lo voy a llamar a partir de ahora. Si bien no era una persona afectuosa, en el sentido estricto de la palabra, se podría llegar a decir que nos quería a su manera.
Era una persona de costumbre y rituales casi religiosos, una persona de la que podias saber practicamente todo lo que hacía durante el día, a cada hora, de tan estructurado que era. Era compinche y confidente de sus sobrinos, y un hijo más que ejemplar de su Madre, la Abuela Elsa. Hace poco más de un mes un cancer le apagó la vida. Supongo o quiero creer que no sufrió. Es lo mejor que le pudo haber pasado.
Los que lo conocimos y lo quisimos vamos a recordar sus mejores momentos, su carcajada fácil, su manera tan particular de tomar la sopa, sus siestas religiosa, y last but not least sus charlas sobre música y política.
Al menos, como dije antes, nos queda su voz y un imborrable recuerdo.
Mejor así.
Otro conocido que trabaja es Ron Perlman, conocido por Hellboy . Si bien es entretenida, toma muchas cosas “prestadas” de películas como El Planeta de los Simios, Beowulf,El Señor de los Anillos (si, hay un personaje llamado Boromir!), Alien el octavo pasajero, y hasta una escena en la cascada émula de Indiana Jones y El templo de la Perdiciòn. Película pochoclera, para pasar un rato…aunque si tienen algo mejor, just do it!.
Libros leídos 2009: El Pabellón de oro, de Yukio Musihima
Retrato de una obsesión criminal
La Belleza como motivo de destrucciòn u odio infinito. O la Belleza como móvil para liberar impulsos asesinos guardados muy intimamente. Cualquiera de las dos descripciones pueden encajar en El Pabellón de Oro, de Yukio Mishima. Este libro, publicado originalmente en 1956, está basado en un acontecimiento real, que fue el incendio de Kinkakuji (o Pabellón de oro, en japonés) por parte de un monje novicio. Mizoguchi, nuestro monje novicio, tiene un gran defecto desde la niñez: ser tartamudo, condición que en el Japón de esa época está visto visto como una deshonra, lo que le deja un gran trauma psicológico mutado en complejo de inferioridad. Sumado a esto, su padre, antiguo sacerdote de la secta a la que pertenece el Kinkakuji, lo insta a tomar sus votos en el templo de su juventud. Es así como Mizoguchi empieza su enamoramiento con el templo, al que ve como el arquetipo de Belleza y nada en este mundo lo podrá alcanzar o igualar. A traves de las páginas nos sumergimos en la desdicha de Mizoguchi, y vamos conociendo a otros personajes, como por ejemplo Tsurukawa, su primer amigo dentro del Templo, un joven que tiene todo al alcance de su mano, pero sin embargo manifiesta una cualidad que no tiene Mizoguchi, la humildad, y la contrapartida de éste, Kashiwagi, un minusválido al que no le falta egocentrismo ni egoismo. A medida que va pasando el tiempo, Mizoguchi descubre que todo lo que desea jamás podrá alcanzar al Kinkakuji, por lo que esto hace que le tome un odio sin nombre al templo y lo lleve a destruirlo, para finalmente recobrar la libertad de la que nunca disfrutó. Mishima, un escritor japonés considerado como uno de los mejores de todos los tiempos, a punto de que estuvo a punto de obtener el Nobel, premio que finalmente le fue concedido a su compatriota Yasunari Kawabata en 1968, fue un escritor que se enfocó en los problemas de la juventud japonesa de la posguerra, así como también temas como el amor y el despertar de la sexualidad. Lo particularmente sorprendente, según se cita en la Wikipedia, es que tenía ideas que se podrían considerar fascitas, o de derechas, ideas por las que luchó e intentó instaurar en su país natal, sin éxito, lo que lo llevó a cometer suicidio ritual según la antigua técnica japonesa. Esto sin embargo no quita que El Pabellón de oro sea una interesante novela, con su prosa poética y lírica que caracteriza a los escritores japoneses.